La importancia de ser un ignorante.

Sí… y es que en un mundo en el que ya se ha inventado (casi) todo, hay que reconocer que la ignorancia es acción.

 

Pero ¿cómo puede ser esto posible?, muy sencillo, pues lo primero que hay que entender es que la humildad es una palabra muy importante, pues es saber que te queda mucho por hacer, por ende, la ignorancia es entonces afrontar retos, compartir, evolucionar, sentarse al lado del otro y decir: ¡waoo! esto no lo sabía y puede funcionar.

 

Evolucionemos en las circunstancias, disfrutemos de lo desconocido y aprovechemos el tiempo que tenemos para seguir aprendiendo algo distinto.

Convivir en el siglo XXI es difícil, la información corre a 250 km/h y hay que entender que el éxito son esos pequeños momentos constantes que surgen a partir de un problema resuelto, una información que no sabías.

 

Uno de los retos que tenemos frente a este tema está en la manera en cómo nos organicemos para manejar la ignorancia, ojalá siempre sea de manera positiva.

 

¡Siempre hay algo que aprender, no tengas miedo a preguntar, a ofrecer tus conocimientos y a reconocer la belleza de ser ignorante!

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