El Meme: la expresión sociocultural del siglo XXI

Hace una semana, estuvo en Chile el hombre más rápido del mundo, un deportista de elite que nos maravilló a todos en cada carrera que corrió: Usain Bolt, el ex atleta jamaicano. Como era de esperarse, el Presidente Sebastián Piñera decidió recibir en la Moneda a tamaña celebridad . Al término de la sesión, decidió entregarle un souvenir típico. No fue una manta de huaso ni un kultrún, si no un meme de su propia persona, corriendo delante de la leyenda deportiva. Tal como lo leen, un meme, un producto que vemos a diario en cada red social, que brota tras cada noticia relevante, y que al mismo tiempo se compila para convertirse en noticia

¿Desde cuándo el meme ha tenido tanto valor comunicacional?
Remontémonos a los orígenes del meme. El término fue acuñado por Richard Dawkins, un zoólogo y científico, en su libro “El gen Egoísta” de 1976. En él, plantea la hipótesis memética de la transmisión cultural. Aquí, define al meme como una unidad mínima de información, algo no tan alejado de la realidad del propio meme: una imagen o historieta sencilla, con un mensaje breve, entretenido, que se entiende a la primera y que comunica tanto en tan poco. El meme como lo conocemos comenzó a adquirir forma a principios del 2000, coincidentemente con la masificación de internet, y adquiere relevancia con el surgimiento de Facebook, y sobretodo Whatsapp, de 2008 en adelante.

¿Cómo se explica que el meme haya impactado tanto en la cultura popular?

Existen 2 factores principales. Por un lado, el cambio generacional hacia una sociedad millenial ha modificado las formas de comunicación. Una de las grandes características de los nacidos entre 1981 y 1997, es que prefieren la inmediatez por sobre el contenido elaborado. En ese sentido, el meme se adecúa idealmente a ellos: humor que te llega de inmediato, que no demora mayor tiempo de interacción, que informa con sólo un pantallazo y listo. Sin embargo, el meme no sería posible sin el segundo factor, que es contar con medios que permitan la viralización inmediata, y que genera comunidades en torno a crear, difundir y compartir memes. Así también, el propio formato del meme permite una amplitud de formatos y soportes infinita, lo que permite captar diferentes tipos de públicos en torno a un hecho.
Sin duda que el meme ya no es aquella imagen anecdótica que nace como humorada, es mucho más que eso. Hoy por hoy, es el vehículo de expresión característico del siglo XXI, un lenguaje universal que conecta cada espacio en el planeta. No es de extrañar que el meme poco a poco comience a adoptar identidad local, hasta transformarse en un representante de la cultura de un país. Quizás Sebastián Piñera sólo se estaba adelantando a los tiempos.

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